miércoles, 12 de enero de 2011

Ha empezado el infierno y el cielo queda demasiado lejos.

¿Mi vida? Se resume rápidamente: pipipipi (puto despertador, 6.45 a.m.); a clase, 8.25 a.m. ; piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, 2.20 p.m, por fin se acabó la dosis diaria de infierno; 3.00 p.m., estudiar, estudiar, estudiar; 5.50p.m, corre, tienes que ir a entrenar; 8.45 p.m., enhorabuena, he acabado de entrenar, ahora... ¿a estudiar? Exacto, hasta las 11.00 p.m. que caiga rendida en la cama. ¡Que llevéis los días tan relajados como yo, vuestra vida social acabará siendo nula! :)

sábado, 8 de enero de 2011

Y pienso cuando estás, que te echaré de menos.


El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo?, pues... olvida el intelecto y escucha al corazón. No oigo ese corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad, en fin, es como no haber vivido. 
Tienes que intentarlo porque si no lo intentas, no habrás vivido.

viernes, 7 de enero de 2011

¿Está mi vida por aquí cerca?

Eres ese gesto lleno de valor, que me hace fuerte y me ayuda a salir de cualquier mal momento. Eres la primera parte de mi vida, nada tendría sentido sin ti. Eres como una princesa sin tonterías, lo que viene siendo una mezcla perfecta de sinceridad y belleza. Eres como la perfecta melodía que te llega al corazón. Eres la mejor sensación, esa que no se puede explicar. Los besos sin miedo amor, el poder contar contigo. Es que siento que eres superior, toda tú me hace grande, enorme. Eres una realidad en mi interior, que vives en mi corazón. Eres todo lo que alguien imagina tener cerca, alrededor.

Y aún así, ni con todo esto soy capaz de decirte lo mucho que eres para mí. Algo así como mi vida entera, mi mundo, mi pensamiento, mis palabras. Eres todo.

jueves, 6 de enero de 2011

Te sigo echando de menos [historias de Dakar]

"El pronóstico es muy preocupante pero todas las esperanzas no están perdidas. Aún esperamos poderle recuperar parcialmente"
Lo mejor de cada navidad era volver a escuchar el ruido de motores después de casi dos meses de silencio. Era lo que realmente me gustaba, y sobretodo llegar y verlo con mi padre. Gracias a él, que me ha enseñado desde que levantaba apenas dos palmos del suelo este deporte, esta vida. Amaba discutir porque a él le gustaba Marc Coma y a mí Isidre Esteve. Era genial, y lo seguiría siendo de no ser por aquel veinticuatro de marzo de dos mil siete. Llegué a pasarlo realmente mal por alguien a quien no conocía más allá de encima de una moto. Dos vértebras rotas, una silla de ruedas como mejor amiga y una vida tirada a la basura. Pero, ¿sabes qué es lo que más admiro? Esa fuerza para seguir adelante y esa sonrisa permanente, ese valor para cambiar las dos ruedas por las cuatro en dos mil nueve, verte de nuevo en el Dakar y ¿la posición? Lo de menos, yo te admiraba desde hacía tiempo, y lo seguí haciendo.
Pero ya no, ahora no estás, lo has dejado todo y te echo de menos, más que nunca. Segura estoy de que ahora mismo, Coma y Despres serían tus mayores enemigos en condiciones normales. Pero la vida vuelve y te sorprende, y te sigo echando de menos.
Gran Isidre, molt gran.

lunes, 3 de enero de 2011

Perdona si te llamo amor.

Porque el amor no es y no puede ser simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es locura,es el corazón que late a dos mil por hora,la luz que surge de noche en pleno atardecer,las ganas de despertarse por la mañana sólo para mirarse a los ojos. El amor es ese grito que ahora la llama y le hace comprender que es hora de cambiar. ÉL. Recuerda momentos pasados en su compañía,las cosas que siempre le dice,su rostro. Pero no sabemos hablar. No estamos hechos el uno para el otro. Una lágrima desciende cálida por su mejilla...

.

"Nuevo año, nueva semana, nuevo día... Hay tanto nuevo, que no me había dado cuenta de que en realidad sigue todo igual..."

Y un buen día llega, y te deja marcada para toda la vida.

Quieres serle indiferente. Te dejas llevar al ritmo de la música, pero no le miras, no te acercas, que si quiere, que venga él. Y te das cuenta de que estás más pendiente de si te mira que de llevar el ritmo. Cae la noche a la vez que tu autoestima porque él está disfrutando y no se da cuenta de que te has puesto tu mejor vestido por él, de que te has maquillado y brillas más que la luna, por él, de que estás bebiendo lo mismo que él para coincidir en la puta barra, pero no hay manera de que se dé cuenta de que estas perdiendo la noche en él, por un mínimo roce de mejilla suyo.
Pero de repente, todo da un giro, te vas con la escusa de ir al baño, a llorar, ¿qué llevas haciendo mal todo este tiempo? Lo único que ronda tu cabeza. Pero llega, te sigue, y aunque tu creías que te ignoraba por completo, su jugada y la tuya eran exactamente la misma. Entonces sonríes, le pides un beso, uno de esos que duran poco pero recuerdas siempre, y el te devuelve la sonrisa y lo hace. Y ahora ya sí, entiendes lo que sentía María Valverde cuando decía estar a tres metros sobre el cielo, porque tú como poco estás a diez, y la noche se queda pequeña cuando besas todos y cada uno de los lunares de su cuerpo.