Todo héroe tiene un viaje, cada viaje un destino. Si te conviertes a ti mismo en más que solo un hombre, si te entregas a un ideal, si luchas por unos colores, se convierte en algo muy diferente.
Un gran desafío se vislumbra en el horizonte, utiliza tu valor para defender nuestro templo.
Si estás ahí hay esperanza, el destino descansa en tus manos, la noche es más oscura justo antes del amanecer.
"Os lo prometo, no tardará en amanecer".
miércoles, 18 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
La vida es como el sofá de Los Simpson, nunca sabes qué va a pasar.
Y un buen día te levantas y ves que todo es gris, porque todo a terminado y los problemas se te echan encima. Solo piensas "¿cuándo saldré de esta?" Y cuando menos te lo esperas, así, por sorpresa, sucede algo mágico que te hace sobrepasar el cielo por mucho más que tres metros. Aparece él con esa sonrisa que no sabes muy bien si te derrite o si te deja helada. Aparece ese alguien con el que no contabas, ni creías que aparecería.
domingo, 8 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
Si soy lo que siento, siento que no estás.
Esta va a ser una de esas pocas veces en la que yo abra mi corazón, Según sienta, así escribo. Mucho de lo que ponga no tendrá sentido, pero así es la vida, ¿no? No sé quién soy. No puedo cambiar de dónde vengo, pero sí a dónde voy. No puedo evitar confundirme y equivocarme, tropezar dos, tres, cuatrocientas veces en la misma piedra. Pensé que siempre habría alguien que me ayudaría a levantarme, pero cada vez me doy más cuenta de que lo único que hace es meterme en un pozo sin fondo. He tocado el cielo con la punta de los dedos, pero he caído y no resquema, duele. Deja heridas sin cerrar, cicatrices rotas, sueños enterrados. Que cuando piensas que no puedes estar peor, que el mundo está negativo, siempre en la moneda sale cruz. ¿Quién soy yo para tener un poquito de suerte? Nadie. La felicidad es un producto de nuestra sociedad consumista, nadie la tiene pero todos la quieren. Por desgracia ni se alquila ni se vende. ¿Qué sientes? Siento tener lo que me merezco, pero "that's life".
lunes, 26 de diciembre de 2011
Los sueños siempre se cumplen.
Una persona que consigue hacerme conjugar en primera persona un montón de verbos. Luchar. Seguir. Caminar. Tropezar. Continuar. Reír. Llorar. Saltar. Disfrutar. Amar. Callar. Respirar. Mirar. Sentir. Vivir. Luchar. Solo una. Yo lucho, sigo, camino, tropiezo, continúo, río, lloro, salto, disfruto, amo, callo, respiro, miro, siento, vivo, lucho con y por él. Ese que sale cada jornada al campo que sea de cualquier ciudad y no se rinde, aunque sea con diez en contra, nunca tira la toalla. Lucha hasta el final, te guía el camino y te hace continuar, con una sonrisa o entre lágrimas. Lágrimas que él te secará, como solo un campeón sabe. Pero cuando sonríes por él... Esa es la mejor sensación del mundo, pone a miles de personas en pie, me hace perder la cabeza. Es un amor puro y desinteresado, de esos que se sienten en silencio porque así son más intensos, que te hace que aumenten las pulsaciones a trecientos, que con su mirada te da la vida. Y cuando le miras, piensas "si el lucha por sus sueños, yo voy a estar a su lado para vivirlos juntos en la distancia".
Una persona que consigue hacerme sentir tanto a la vez, no tiene precio. No le cambiaría por nadie a pesar de solo haberle rozado con la mirada. Una persona así, solo se merece un puto monumento, y miles de gracias por ser como es.
DB23.
Una persona que consigue hacerme sentir tanto a la vez, no tiene precio. No le cambiaría por nadie a pesar de solo haberle rozado con la mirada. Una persona así, solo se merece un puto monumento, y miles de gracias por ser como es.
DB23.
lunes, 5 de diciembre de 2011
¿Estás ahí?
Hola papá, estaba pensando en ti, como hago tantas veces a lo largo del día, y me apetecía escribirte. Sé que no leerás esto, pero quiero creer que sí, porque sigues aquí.
Se acercan las navidades. Tiempo atrás, tampoco tanto, por estas fechas estábamos viajando de aquí p'allá detrás de Ángel y el ciclocross, ¿te acuerdas? Nunca me gustaron las bicis, reconozco que iba solo por estar contigo porque durante toda la semana apenas te veía, tú volvías de trabajar a las ocho y media de la tarde, y yo me iba a dormir a eso de las diez. Pero desde hace dos años, me enseñaste tanto... Era rutina ir de carrera en carrera, yo preguntaba ya el lunes dónde era la siguiente, por verte sonreír. Ahora ya no estás. No quise ir este año a ninguna. No me veía capacitada, hasta ayer. Decidí ponerme la mochila al hombro e ir, volver a ver a toda esa gente maravillosa que conocí gracias a ti. Pero cuando me vi allí, rodeada de tanta rueda y de tanto barro, me sentí sola. Sentí que no debía estar allí, que no pintaba nada sin ti. Y era verdad. No tengo el valor aún de recordar tantos buenos momentos a tu lado sin ponerme a llorar, dicen que el tiempo todo lo cura, pero de verdad que cada día me veo más hundida sin ti. Me siento perdida, porque me fatas tú. Seré egoísta, pero quince años a tu lado, me siguen pareciendo pocos. Y ahora llegan las navidades... El año pasado ya estabas malo, y recuerdo verte en nochevieja junto a la chimenea, y yo abrazándote dándote más calor, para que sintieras que mi vida es tuya, que prefería darte mis latidos y que salieras adelante. Si por fuerzas, gana y esperanza hubiera sido, estas navidades serían otra vez especiales, por el hecho de que estuvieras a mi lado. No digo que estas vayan a ser las peores navidades de mi vida, pero se supone que son una época para estar todos juntos, en familia... Sabes que mamá y yo no nos llevamos bien, y que tú eras quien nos reconciliaba siempre. Ahora está siendo todo tan frío... Van a ser las más duras, eso sí. Si pudiera pedir ahora mismo un regalo, sería que abrieras la puerta y entraras por ella. Esto está siendo más duro de lo que parece, y sonreír sin tenerte a mi lado cada día me cuesta más. Te quiero, no olvides que siempre serás mi héroe.
Se acercan las navidades. Tiempo atrás, tampoco tanto, por estas fechas estábamos viajando de aquí p'allá detrás de Ángel y el ciclocross, ¿te acuerdas? Nunca me gustaron las bicis, reconozco que iba solo por estar contigo porque durante toda la semana apenas te veía, tú volvías de trabajar a las ocho y media de la tarde, y yo me iba a dormir a eso de las diez. Pero desde hace dos años, me enseñaste tanto... Era rutina ir de carrera en carrera, yo preguntaba ya el lunes dónde era la siguiente, por verte sonreír. Ahora ya no estás. No quise ir este año a ninguna. No me veía capacitada, hasta ayer. Decidí ponerme la mochila al hombro e ir, volver a ver a toda esa gente maravillosa que conocí gracias a ti. Pero cuando me vi allí, rodeada de tanta rueda y de tanto barro, me sentí sola. Sentí que no debía estar allí, que no pintaba nada sin ti. Y era verdad. No tengo el valor aún de recordar tantos buenos momentos a tu lado sin ponerme a llorar, dicen que el tiempo todo lo cura, pero de verdad que cada día me veo más hundida sin ti. Me siento perdida, porque me fatas tú. Seré egoísta, pero quince años a tu lado, me siguen pareciendo pocos. Y ahora llegan las navidades... El año pasado ya estabas malo, y recuerdo verte en nochevieja junto a la chimenea, y yo abrazándote dándote más calor, para que sintieras que mi vida es tuya, que prefería darte mis latidos y que salieras adelante. Si por fuerzas, gana y esperanza hubiera sido, estas navidades serían otra vez especiales, por el hecho de que estuvieras a mi lado. No digo que estas vayan a ser las peores navidades de mi vida, pero se supone que son una época para estar todos juntos, en familia... Sabes que mamá y yo no nos llevamos bien, y que tú eras quien nos reconciliaba siempre. Ahora está siendo todo tan frío... Van a ser las más duras, eso sí. Si pudiera pedir ahora mismo un regalo, sería que abrieras la puerta y entraras por ella. Esto está siendo más duro de lo que parece, y sonreír sin tenerte a mi lado cada día me cuesta más. Te quiero, no olvides que siempre serás mi héroe.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Por vosotros.
Hola Marco. Nunca pensé que escribiría una carta a mi ídolo, ¿sabes? Me quedo en blanco y no sé muy bien qué decir. Pero a la vez, tengo tantas cosas que contarte... Creo que empezaré por darte las gracias. Me siento orgullosa de haber ido a tantos grandes premios luciendo ese cincuenta y ocho en camisetas, con la gran bandera, pintarrajeando mi cuerpo... Me siento feliz de ir caminando y que me miren, y que digan: "uh, una del Simoncelli...". Recuerdo gente que me preguntaba "¿No te sientes observada?". Sí, pero a la vez me siento bien.
¿Y la de veces que he sonreído al ver cómo no te entraba la gorra entre tantísimo pelo? ¿Y lo que te dedicabas a tus fans, a pesar de que nunca llegué a conocerte? ¿Y esas carreras tan al límite, ese límite que a veces sobrepasaste, pero que nunca dejé de defender? ¿Y la de veces que he llorado con tus caídas, y sobretodo, la de veces que me has hecho llorar de alegría? Recuerdo el primer mundial, Brno 2011... Nadie nunca jamás me ha hecho llevar este sentimiento tan adentro.
¿Sabes? Lo único que me jode en estos momentos, es tener que empezar a hablar en pasado. Pensar que es demasiado tarde para escribirte esto. Pensar que jamás llegaremos a vernos las caras tu pelo y yo. Ya echaba de menos las discusiones con mi padre, cuando tenías tus batallas dentro de la pista con Bautista, qué recuerdos... Es muy triste levantarse a las tres de la mañana para ver las carreras de Motegi, Phillip Island o Malasia, y estar sola en el salón, sin nadie con quien discutir sobre ti. Sí, la verdad que a nadie más le puedo agradecer ser fan tuya que a mi padre, aunque suene raro. Él me enseñó todo este mundo de las motos, con un año ya me tenía en Jerez, eso es un padre. Pero más triste aún es levantarse, horario europeo o australiano, me da igual, y ver que él no está, pero que tú tampoco. Ahora sí que no sé como sentirme, ni qué decir, ni qué hacer. Me cuesta porque no quiero admitir la realidad, sigo pensando que él algún día volverá a las ocho y media de trabajar, y que tú saldrás a pista en un par de semanas.
He de confesarte que pensé en dejar de ver motos, mandarlo todo a la mierda porque realmente no tiene ningún sentido ya. El corazón sigue dolido y ese nudo en la garganta se me sigue formando cuando veo imágenes tuyas. Pero creo que ni tú ni mi padre quisierais que dejara esto, porque era vuestra vida, y qué cojones, la mía. Voy a seguir yendo alrededor del mundo con la cabeza bien alta, por vosotros, y porque tendré quince años de mierda, pero sé que soy más fuerte que el dolor, y voy a demostrarlo.
Ciao Marco, espero que por allí arriba estés cuidando bien de él también. Os quiero.
¿Y la de veces que he sonreído al ver cómo no te entraba la gorra entre tantísimo pelo? ¿Y lo que te dedicabas a tus fans, a pesar de que nunca llegué a conocerte? ¿Y esas carreras tan al límite, ese límite que a veces sobrepasaste, pero que nunca dejé de defender? ¿Y la de veces que he llorado con tus caídas, y sobretodo, la de veces que me has hecho llorar de alegría? Recuerdo el primer mundial, Brno 2011... Nadie nunca jamás me ha hecho llevar este sentimiento tan adentro.
¿Sabes? Lo único que me jode en estos momentos, es tener que empezar a hablar en pasado. Pensar que es demasiado tarde para escribirte esto. Pensar que jamás llegaremos a vernos las caras tu pelo y yo. Ya echaba de menos las discusiones con mi padre, cuando tenías tus batallas dentro de la pista con Bautista, qué recuerdos... Es muy triste levantarse a las tres de la mañana para ver las carreras de Motegi, Phillip Island o Malasia, y estar sola en el salón, sin nadie con quien discutir sobre ti. Sí, la verdad que a nadie más le puedo agradecer ser fan tuya que a mi padre, aunque suene raro. Él me enseñó todo este mundo de las motos, con un año ya me tenía en Jerez, eso es un padre. Pero más triste aún es levantarse, horario europeo o australiano, me da igual, y ver que él no está, pero que tú tampoco. Ahora sí que no sé como sentirme, ni qué decir, ni qué hacer. Me cuesta porque no quiero admitir la realidad, sigo pensando que él algún día volverá a las ocho y media de trabajar, y que tú saldrás a pista en un par de semanas.
He de confesarte que pensé en dejar de ver motos, mandarlo todo a la mierda porque realmente no tiene ningún sentido ya. El corazón sigue dolido y ese nudo en la garganta se me sigue formando cuando veo imágenes tuyas. Pero creo que ni tú ni mi padre quisierais que dejara esto, porque era vuestra vida, y qué cojones, la mía. Voy a seguir yendo alrededor del mundo con la cabeza bien alta, por vosotros, y porque tendré quince años de mierda, pero sé que soy más fuerte que el dolor, y voy a demostrarlo.
Ciao Marco, espero que por allí arriba estés cuidando bien de él también. Os quiero.
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